Comentarios

“Es muy difícil empezar un negocio. Con cosas como las demandas, es detener todo sin progresar.”

Ramiro Arvizu y Jaime del Campo · La Casita Mexicana · Bell, CA

 

Cuando Ramiro Arvizu y Jaime del Campo abrieron por primera vez su pequeño restaurante “La Casita Mexicana” en el año 2000, ellos esperaban ofrecer una probadita de la cultura mexicana a los residentes de Bell, California, que es una ciudad predominantemente latina localizada justo a las afueras de la ciudad de Los Ángeles.

“Queríamos ofrecer nuestra cocina, nuestra cultura y nuestras tradiciones”, dice Ramiro.

Llevar un negocio pequeño es difícil, como puede verse por la gran cantidad de locales vacíos en Bell. Desafortunadamente, el abuso de demandas es uno de los desafíos que enfrentan muchos de los propietarios de pequeños negocios, incluyendo a Jaime y Ramiro.

Un día, Jaime y Ramiro recibieron el aviso de que habían sido demandados por supuestas violaciones a la Ley para Estadounidenses con Discapacidades (ADA por sus siglas en inglés). El demandante, que es un discapacitado y usa silla de ruedas, dijo haber visitado “La Casita Mexicana”, y alegó (incorrectamente) que el espejo en el baño del restaurante violaba la ADA por estar demasiado alto para los clientes que usan silla de ruedas.

Los dos propietarios del restaurante se quedaron estupefactos por la demanda. “Las personas discapacitadas son siempre bienvenidas a ‘La Casita Mexicana’ y hemos capacitado a nuestro personal para hacer hasta lo imposible para ayudarlas”, dice Ramiro. “No podíamos entenderlo”.

Entonces ellos escucharon que algunos negocios vecinos habían sido demandados con demandas similares provenientes del mismo demandante, quien ha llenado más de 500 demandas relacionadas con la ADA. Este demandante tenía muy claro a quien demandar, “especialmente demandar a negocios pequeños de la comunidad latina”, dice Jaime.

Jaime y Ramiro decidieron enfrentar la demanda. Vieron las grabaciones de la cámara de vigilancia de “La Casita Mexicana” y descubrieron que el demandante nunca había estado en el restaurante. Cuando lo confrontaron con esta evidencia, el demandante rápidamente retiró su demanda.

El costo de una demanda puede ser muy alto para el propietario de un pequeño negocio. En una economía ya débil, los costos de demandas frívolas pueden causar que algunos pequeños negocios vayan a la quiebra y tengan que cerrar sus puertas. Como dice Jaime: “no queremos que eso le pase a ‘La Casita Mexicana’, y tampoco queremos que le pase a nadie más”.


 

Más detalles

Envíenos su historia

Conectar

Facebook Twitter Stay Informed

Vea el video
Lawsuit Climate 2010